Buenas tardes,
Se les informa que las instalaciones de la Clínica Arvicana, permanecerán cerradas el día de mañana 15 de agosto.
Atendiendo en horario normal, a partir del próximo jueves 16 de agosto.
Saludos cordiales,
En este espacio conversamos sobre psicología y relaciones sociales. Es un lugar donde se permite interrelacionar al profesional con quienes tienen consultas o dudas sobre el diario vivir. Conversamos sobre el mundo de la Psicologia,y compartimos noticias, investigaciones y lo mas importante su participación diaria.
martes, 14 de agosto de 2012
Una mamá que se cuida y se ama a sí misma fortalece la familia
La madre debe procurar disfrutar a sus hijos
plenamente, pasar todo el tiempo posible con ellos, tratar de no perderse de nada
nuevo acontecimiento en la vida de sus pequeños. No obstante, la madre requiere
tiempo para sí, para poder cuidarse y de esta forma fortalecer su familia.
Es importante recordar que ante cualquier rol
asumido en las diferentes etapas, se es mujer, un ser humano integral que
consta de alma, mente, cuerpo y espíritu;
por tanto toda esta suma de partes debe nutrirse de manera responsable,
buscando equilibrio y estabilidad.
Si se quiere ser una madre paciente, una madre
que está presente completamente en esos momentos importantes de la vida de los
hijos, es indispensable dedicarse tiempo… Tiempo para respirar, para recordar
que no sólo se es madre, también se es mujer, amiga y esposa… Tiempo para
retomar sus pensamientos, sus prioridades, sus
sueños. Tiempo para calmar su ser, su espíritu, su mente…
Fácilmente se cae en la trampa de dedicarse a
los demás; sin tomar en cuenta que
también como madre necesito dedicarme un tiempito especial para mí, por más
breve que sea, donde pueda olvidar las innumerables responsabilidades y
aquietar la mente, el alma y el espíritu.
Probablemente, al principio, la madre pueda
sentir culpa, pueda sentirse egoísta, pero con el paso de los días, estos
sentimientos se superan y podrá entender la importancia de dedicarse tiempo de
calidad, en aras de entregar tiempo de calidad a quienes más ama.
Algunos de los
aspectos importantes que la madre debe cuidar son:
1. Desear y prever la maternidad: La
maternidad es un tema que debe abordarse en pareja, con responsabilidad, amor,
pensando en el proyecto de vida que los mantiene juntos, jamás debe hacerse por
conveniencia o coacción de uno u otro.
Es importante que la mujer se prepare tanto física, como psicológicamente
para asumir la maternidad de forma responsable.
2. Crear espacios para sí misma: Es muy común que se de el fenómeno de la
madre que da todo por sus hijos para que estos tengan lo mejor y pueden ser los
mejores. Si bien es cierto es un sentimiento
generalizado entre las madres, esto se convierte en un actuar negativo y
frustrante cuando la madre se olvida de sí misma, de sus propias necesidades.
Es importante que se creen espacios para compartir y disfrutar actividades externas
fuera de casa y lejos de los hijos, tales como;
salir a caminar, tomar un café con amigas, leer en casa, entre otras.
2. Cultivar una buena relación de pareja: El
amor, la comunicación, el buen manejo del dinero y de la sexualidad son
aspectos claves para que un vínculo afectivo se mantenga en el tiempo, afirma
la sicóloga y terapeuta de pareja Nelly Rojas. También, que hombre y mujer
pasen tiempo juntos y salgan de la rutina de la convivencia. Además, los
acuerdos relacionados con el cuidado y crianza de los hijos son indispensables.
A ellos les afecta el manejo del
conflicto entre sus padres. “La sensación de angustia de ver a uno de sus
progenitores agrediendo o gritando al otro, supuestamente fuentes de afecto,
les deja una sensación sicológica de inseguridad que les impide crecer
sanamente”.
3. Dedicarle
tiempo de calidad a los hijos: Es determinante hacerlo a diario. Es importante
dedicar a cada niño al menos media hora de juego, sea dentro o fuera de la casa. La presencia femenina aporta factores en la
crianza de los niños como amor, ternura, dedicación, paciencia y
responsabilidad, entre otros.
4. Fomentar en los hijos la independencia y
autonomía: Lo positivo de fomentar la autonomía en los niños, es que los
prepara como adultos más seguros y capaces, haciéndoles más sencilla la toma de
decisiones a lo largo de su vida, sintiéndose capaces y confiados en la persona
que son, en sus capacidades, llenos de herramientas para formar su vida y con
una personalidad fuerte y capaz de conseguir aquello que desean, exactamente
todo lo contrario a aquellos niños que crecen con excesiva dependencia de sus
padres.
5. Dar buen
ejemplo: Tu mayor ejemplo para los hijos es tu propia felicidad. Deja que
te vean haciendo cosas productivas que te llenen de orgullo. Si estudias,
cuidas tu salud y disfrutas tus amistades, les estás dando un gran regalo a tus
hijos, porque les estás modelando la toma de decisiones sanas.
6. Valorarse y poner
límites: Para poder establecer
límites claros la madre debe empezar por reconocer su valor como mujer, a
partir de esto va a tener la capacidad de quererse a sí misma, cultivar una
autoestima positiva y por ende poner en marcha los límites que requiera para la
sana convivencia en el hogar. Es
importante que mamá haga respetar y valer sus derechos.
El cuerpo y la mente deben estar en equilibrio y armonía para poder gozar
de un bienestar completo; por tanto mamá atrévete, cuídate y fortalece de esta
forma tu familia.
Clínica Arvicana, Heredia. Tél: 2560-8001
Centro Clínico Orozco, Tibás. Tél. 2236-5036
jueves, 9 de agosto de 2012
Elogio a la mujer brava
Por Héctor Abad
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viragos, marimachos. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco ha...
Por Héctor Abad
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viragos, marimachos. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco ha...
bíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo, y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan, y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan, y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio, y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los manteemos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche, y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros, y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar, y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Somos animalitos todavía, los varones machistas, y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza: nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
¡Vamos hombres por esas mujeres bravas!
Clíniva Arvicana, Heredia. Tél. 2560-8001
Centro Clínico Orozco, Tibás. Tél. 2236-5036
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo, y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan, y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan, y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio, y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa, y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los manteemos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche, y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros, y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar, y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Somos animalitos todavía, los varones machistas, y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes, y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza: nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.
¡Vamos hombres por esas mujeres bravas!
Clíniva Arvicana, Heredia. Tél. 2560-8001
Centro Clínico Orozco, Tibás. Tél. 2236-5036
martes, 7 de agosto de 2012
Como enfrentar las burlas
Los padres de
familia constantemente se abocan a proteger a sus hijos, a velar porque las condiciones
en que estos crezcan sean las mejores.
No obstante no podemos controlar lo que otros niños dicen o hacen, las
burlas no pueden evitarse, no se pueden prevenir, pero si pueden enseñar a sus
pequeños a controlar las reacciones que tienen de frente a las burlas de sus
amigos o compañeros del centro educativo.
El prepara a los
niños para enfrentar las burlas por medio de estrategias efectivas, les va a
permitir en edades avanzadas, enfrentar de forma efectiva retos sociales y
conflictos de trascendencia en su entorno personal, familiar y social.
Tipos de burlas
Es importante
mencionar que no todas las burlas causan daño y en cierta medida son necesarias
para que el niño desarrollo ciertas habilidades sociales.
a. Burlas
humorísticas: Todos se ríen, incluso el niño de quien se burlan. El punto es reírse con… No reírse de…
b. Burlas
mal intencionadas: El fin es ridiculizar, utilizar nombres ofensivos, decir
improperios, insultos. Estas causan
tristeza, llanto, irritabilidad, aislamiento, retraimiento, entre otras
reacciones.
¿Por qué algunos
niños se burlan?
1. Buscan atención: Por lo general la que no
reciben del entorno familiar, aunque esta sea negativa.
2. Imitan: Es el modelo que tienen en casa.
3. Sentirse superior: Generar en otros niños llanto
o enojo, lo sitúa en una posición de autoridad sobre el resto.
4. Aceptación de amigos/compañeros: Se evidencia
una gran necesidad de pertenencia.
5. Mal manejo de diferencias: Con respecto a
limitaciones físicas, diferencias en credo religioso, etnia, color de piel.
6. Influencia de los diferentes medios de
comunicación: Es responsabilidad de los padres supervisar los programas de
radio y televisión que ven sus hijos y educarlos en los diversos temas.
En general los padres
deben implementar lo siguiente:
1. Advertir el problema exactamente como lo
vería el niño, es importante escucharlo sin juzgarlo.
2. Que el niño sienta la libertad y la
confianza para explicar: ¿Cómo?, ¿Dónde?, ¿Quién?, ¿Cuándo?, se presenta el
episodio de burla.
3. Narrar al niño diferentes experiencias de
burla que se hayan enfrentado en la niñez, sobre todo si se hizo un manejo
asertivo de las mismas.
4. No reaccionar exageradamente ante del relato
del niño.
5. Repetirle constantemente y con firmeza
“Adelante, puedes manejarlo”.
6. Incentivar al niño a compartir con otros
niños que lo hagan sentir bien y alejarse de aquellos que no hacen sentirse
menos.
7. Analizar mi comportamiento como padre; si
estoy siendo un modelo negativo para el niño en este tema.
Algunas estrategias que los padres pueden enseñar a sus hijos
1. Enseñar
al niño a mantener un diálogo positivo consigo mismos en el momento de la
burla, por ejemplo utilizar frases como:
a. “No
me gusta que se burlen de mí, pero puedo manejarlo”
b. “¿Es
verdad lo que ese niño está diciendo de mí?”
c. “¿Es
más importante la opinión que esa persona tenga de mí o la mía propia?”
2. Ignorar:
En el momento en que su niño reaccione de forma violenta o con llanto, seguirá
siendo víctima de burlas. Por tanto
practiquen en casa ignorar a quien se burla, no mirar, que se convierta en
alguien invisible.
3. Externar
sentimientos: Enseñe a su hijo a que exprese con asertividad y libertad lo que
siente, es importante que mire a la otra persona a los ojos, por ejemplo:
a. “¡Me
siento enojado cuando te burlas de mis lentes!”.
b. “¡Me
alegraría que no vuelvas a burlarte de esto!”.
4. Visualización: Enséñele a utilizar palabras
visualizadas, por ejemplo:
a. Nada
de lo que dices te afecta, porque tiene un gran caparazón como la tortuga.
b. Eres
como un río, el agua que cae sigue su curso y no se devuelve.
5. Re-interpretar: darle un giro al comentario negativo y lo
cambio por un piropo, por ejemplo:
a. Eres
un cuatro ojos: “¡Gracias por notar que uso lentes!”
b. Eres
pésimo jugando al fútbol: “¡Qué bueno que lo notaste, lo importante es que me
divierto!”
c. Tienes
las piernas como palillos de dientes: “¡Si, viste y soy súper veloz al correr!”
6. Y?: Luego de la burla utilizar la pregunta
Y?, por ejemplo:
a. Cantas
horrible: Y?.
b. Estas
llena de pecas como la Chilindrina: Y?.
7. En
caso de que persista el problema motiva a tu hijo a solicitar ayuda.
Es importante
estar alerta de que estás conductas no se conviertan en repetidas, prolongadas,
acompañadas de amenazas, de agresión psicológica y violencia física.
Enseñe a su niño
que hay estrategias efectivas que puede utilizar en situaciones de burla, la
salud emocional de su hijo, también es su responsabilidad.
“Aquel que de burlas vive, solo refleja su inseguridad e impotencia”
Clínica Arvicana, Heredia. Teléfono 2560-8001Centro Clínico Orozco, Tibás. Teléfono 2236-5036
miércoles, 1 de agosto de 2012
Buen día,
Se les informa que las instalaciones de la Clínica Arvicana, permanecerán cerradas el día de mañana 02 de agosto, con motivo de la fiesta en honor a la Virgen de los Angeles, Patrona de Costa Rica.
Dios mediante se atenderá en horario normal el próximo viernes 03 de agosto.
Saludos cordiales
El papel de los padre en de Desarrollo de la
Competencia Social
¿Qué es la Competencia Social?
Competencia es la forma en que los
niños aprenden sobre el mundo, y eso incluye aprender la manera de llevarse
bien con los demás. Los padres de
familia juegan un papel preponderante y esencial en colaborar con los pequeños
para que logren entender la manera de formar relaciones satisfactorias y de
desarrollarse como personas socialmente competentes. La competencia social permite a los niños ser
cooperadores, altamente generosos y además expresar sus sentimientos e
identificarse con los demás.
Conforme el niño crece y aumenta su independencia, al dejar los
pañales, empezar a caminar, una de las labores de los padres es iniciar el contacto
con otros niños de su edad. En el fondo,
lo que los padres buscan es que su niño disfrute de la interacción con otros
niños y que además sus hijos sean queridos y aceptados por estos. Se preocupan por que sus pequeño se “porten
bien” y que no sea influenciado por niños, gritones, agresivos, negativos, de
forma tal que no les afecte.
El método adecuado para que los padres logren que sus hijos se
desarrollen socialmente de forma adecuada es servir de modelo del
comportamiento que desean propiciar en el pequeño. Cada vez que usted dice "por favor"
o tiende una mano para ayudar, está mostrando a sus hijos la manera en que
usted quiere que ellos actúen. Pida a
los niños que lo ayuden con las tareas cotidianas, y acepte sus ofrecimientos
de ayuda. Busque las cosas que los niños estén haciendo correctamente y busque
oportunidades para comentárselo. Los halagos pueden reforzar los
comportamientos buenos, pero es igualmente importante ayudar a los niños a
reconocer el sentido de la satisfacción que proviene desde el interior cuando
siguen un impulso generoso o se llevan bien con los demás.
Según un estudio realizado por Diana Baumrind, el estilo de padre
va a determinar ampliamente la competencia social que el niño va a utilizar más
adelante con sus pares. En el caso del
padre autoritario, son menos expresivos, poco afectivos y más controladores,
las reglas que implementan no son discutibles ni negociables, por tanto este es
el tipo de modelo que el niño va a reproducir con los otros niños.
En contraste, el estilo permisivo, muestra mucho más ternura a su
hijo, pero mucho menos control. Por
tanto son padres de familia poco exigentes y no tienen claro cuándo deben
disciplinar y cuando no. Por lo general
los niños con este estilo de padre, son muy sociables, pero el no saber poner
límites a otros los hace cargar con una gran culpa.
El estilo ideal y que va a colaborar de forma positiva con el
desarrollo de adecuadas formas de competencia social es el padre autoridad,
este caracteriza a padres altamente afectivos, cariñosos y equilibrados en la
toma de decisiones, puesta de límites y disciplina.
Este estilo, va a generar en el niño una competencia social sana,
donde prevalezca la amistad, el cariño y el respeto, pero de igual forma el
niño podrá hacer vales sus derechos de forma respetuosa, no impuesta.
Las limitaciones en el desarrollo de las competencias sociales,
pueden favorecer a futuro, riesgos a nivel de salud mental, deserción escolar,
bajo rendimiento académico y otras dificultades a nivel laboral.
Aportes
de la Competencia Social
Mejora significativa la autoestima y el autoconcepto.
Reforzador en situaciones de
interacción social.
Disminuye el estrés y los niveles
de ansiedad.
Mejora la relación interpersonal
con los pares.
Favorece la empatía.
Fortalece la asertividad.
Tips para fortalecer la competencia social sana
Ser un modelo para el niño,
mostrar con ejemplos como la competencia social es necesaria para la propia
supervivencia.
Fijar un día por semana para que
si hijo se reúna con algún niño de su edad para jugar.
Sacar tiempo para jugar con el
niño.
Decir siempre la verdad y motivar
a tu hijo en esta práctica.
Compartir.
Educar en esperar turnos.
Acto-consecuencia tanto positiva,
como negativa.
Fomentar la comunicación verbal
de sentimientos.
Centro
Clínico Orozco, Tibás. Teléfono 2236-5036
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